
Un día, me di cuenta de que me había transformado en una cabeza hueca... y decidí que no me gustaba, entonces comencé a escribir...
oOo
Es una característica muy mía no saber conjugar mi mente, mi cuerpo y mi alma en un "yo" que me haga sentir orgullosa de ser.
Constantemente me peleo con mi identidad, con una identidad que ni siquiera existe.
Resulta difícil diferenciar dónde termina lo que soy y empieza lo que aparento. Ni siquiera sé si hay algo que diferenciar, ni siquiera sé si soy.
¿Soy, acaso, los libros que leo, la música que escucho, los programas que veo, los amigos que tengo, mi estilo de vestir...? ¿O todo eso no es más que la construcción de un "yo" armónico que no consigo habitar?
Anhelo hallarme, descubrirme de algún modo. pero también temo buscarme por lugares equivocados, traicionándome para siempre.
Intento brotar en un terreno movedizo, en un mundo de tinieblas. Cuesta echar raíces porque nada se ve firme y cuesta más crecer porque todo parece oscuro. Pero sé que las cosas no son como las veo hoy, y que hay nitidez bajo la aparente neblina.
Dejaré por aqui aquellos brotes que sean auténticamente míos, aquellos que hayan germinados bien afirmados a la tierra y alimentados por la única luz verdadera, la que da claridad a mis días de confusión. Siempre está ahí, brilla fuerte si la dejo... pero a veces cuesta abrir los ojos.